Apps para iOS y Android que tu equipo usa en campo y tus clientes llevan en el bolsillo, publicadas y mantenidas por nosotros.
No toda idea necesita una app. Si el uso es de escritorio, una web bien hecha llega más lejos y cuesta menos. Te lo diremos antes de empezar, porque una app que nadie instala es dinero enterrado.
Cuando sí tiene sentido, construimos para las dos plataformas desde una base común, de forma que iOS y Android avanzan a la vez y el mantenimiento no se duplica. Cubrimos lo que de verdad diferencia a una app: funcionamiento sin cobertura, notificaciones, cámara, geolocalización y sincronización cuando vuelve la conexión.
Nos encargamos también de la parte que suele atascarse: las cuentas de desarrollador, las fichas de tienda, las revisiones de Apple y Google y las actualizaciones posteriores.