Conectamos las herramientas que ya usas para que los datos viajen solos y nadie vuelva a copiar información de una pantalla a otra.
La mayoría de empresas no tiene un problema de software, tiene un problema de sistemas que no se hablan. El pedido entra en la tienda, se reescribe en el ERP, se vuelve a teclear en el albarán y al final del mes los números no cuadran.
Diseñamos la integración empezando por dónde vive el dato verdadero de cada cosa, para que la sincronización tenga una dirección clara y no dos sistemas peleándose por quién tiene razón. Después construimos las conexiones, con reintentos, registro de lo que pasa y avisos cuando algo falla.
Cuando un sistema antiguo no ofrece API, buscamos la vía posible: ficheros programados, acceso a base de datos o una capa intermedia que lo exponga sin tocar el original.