Mantenemos en marcha lo que ya funciona: seguridad al día, errores corregidos y mejoras continuas, con tiempos de respuesta por escrito.
Las dependencias se quedan obsoletas, aparecen vulnerabilidades, los servicios externos cambian sus APIs y el sistema operativo del servidor deja de recibir parches. Nada de eso avisa hasta que rompe algo, normalmente en el peor momento.
Nos hacemos cargo del mantenimiento con monitorización activa, actualizaciones de seguridad, copias de seguridad verificadas y corrección de incidencias con tiempos de respuesta acordados por contrato. También recogemos aplicaciones desarrolladas por otros: empezamos por auditarlas y estabilizarlas antes de comprometer plazos.
Y como el mantenimiento puramente correctivo acaba siendo caro, cada mes reservamos horas para mejoras: los pequeños ajustes que pide quien usa la herramienta todos los días.